¡Ahí viene la economía naranja! Innovaciones mexicanas que generan ingresos

¡Ahí viene la economía naranja! Innovaciones mexicanas que generan ingresos

UAA contribuye a la formación escolar de niños con problemas de aprendizaje a través del desarrollo de apps
Desarrollan Apps mexicanas para vigilar embarazos y partos
Centro de Diseño Avanzado: innovación para la industria
Lanza Sagarpa apps para favorecer el desarrollo agrícola

FUENTE: ANTIMIO CRUZ BUSTAMANTE, Reportero de Ciencia, Tecnología e Innovación, Revista Mi Patente. [email protected]

Los imperios del futuro serán los imperios de la mente, decía el primer ministro británico Winston Churchill, cuando el Reino Unido tuvo que ser reconstruido, después de los bombardeos nazis de la Segunda Guerra Mundial.

En 2016, la mente y las ideas también son valoradas como riqueza y palanca de creación de empleos e ingresos en México, específicamente cuando el conocimiento y la creatividad se unen y van más allá de un laboratorio para hacer cadena con otro conjunto de actividades que ayudan a probar, proteger, valuar, financiar y vender innovaciones. Así nace la “economía creativa”, concebida por el economista John Howkins en 2011, y una de sus hijas la “economía naranja”, propuesta por Felipe Buitrago e Iván Duque, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), desde 2015.

La “economía naranja” es descrita por los especialistas del BID como “una riqueza enorme basada en el talento, la propiedad intelectual, la conectividad y por supuesto, la herencia cultural”. Hay dos grandes áreas dentro de la economía naranja: los bienes culturales y las industrias creativas, en la segunda se encuentran las nuevas empresas de base tecnológica.

Cuatro ejemplos de científicos y tecnólogos mexicanos que han convertido sus ideas en negocios ilustran el germen de un cambio en el país: el nacimiento de empresas que tienen como corazón un invento o un descubrimiento. Los cuatro ya están en el mercado: en Ensenada obtuvieron medicamentos a partir de moléculas extraídas de animales marinos; en Mérida, construyeron un dispositivo y una App para evitar fraudes en gasolineras; en Cuernavaca crearon una espuma metálica para autopartes, altamente resistente a golpes, y en Monterrey inventaron un software que reconstruye las imágenes de una tomografía y permite ver en 3D el cuerpo de un paciente.

Cuando comienza a descender el valor de las materias primas y cuando los procesos industriales ya no pueden ser más eficientes, las innovaciones científicas y tecnológicas son el único resorte que puede volver a impulsar el crecimiento, indica el libro Economía Creativa.

Decenas de mexicanos anónimos trabajan actualmente en sus laboratorios, talleres y oficinas administrativas para generar ideas, protegerlas legalmente y llevarlas al mercado. La diversidad de innovadores es comparable con la diversidad de ecosistemas, climas, cocinas y etnias que hay en este país.

Tiburones y caracoles que curan

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Tiburón cornudo, del cuál se obtuvieron anticuerpos para elaborar medicamentos biotecnológicos contra tuberculosis y retinopatía diabética
CREDITO FOTO: Antimio Cruz

Cientos de yates de pesca estadunidenses y mexicanos se reúnen en los muelles de Ensenada; lugar conocido por muchos por sus cocteles Margarita o por sus buenos vinos y excelente cocina. Pero pocos saben que también es sede de uno de los más poderosos centros científicos mexicanos.

Localizados en una colina, y con las ventanas orientadas hacia el Océano Pacífico, biotecnólogos mexicanos encabezados por el doctor Alexei Licea, del Centro de Investigación Científica y Educación Superior de Ensenada (CICESE-Conacyt), obtuvieron tres patentes internacionales gracias al desarrollo de dos métodos de diagnóstico rápido de tuberculosis para seres humanos y para ganado bovino, así como un medicamento contra los efectos negativos de la diabetes en los ojos humanos, problema llamado retinopatía diabética.

Todos estos productos biotecnológicos nacieron a partir del estudio de anticuerpos del tiburón de cuerno (Heterodontus francisis) y del veneno de un caracol marino llamado Connus californicus. Además de ser un éxito científico los nuevos productos farmacéuticos son un ejemplo de alianza entre academia y empresa. En dos de los casos el desarrollo de la investigación contó con el apoyo financiero de la compañía farmacéutica mexicana Grupo Silanes, de la Ciudad de México y en el caso de método de diagnóstico veterinario, ya ha sido transferido a la compañía mexicana Laboratorio UNIMA Bioseguridad, con sede en Jalisco.

“Considero que vamos bastante bien. Hemos picado mucha piedra en más de diez años. Hemos abierto mucho camino y ya tenemos cierto reconocimiento a nivel internacional”, explica en entrevista con Mi Patente, el doctor Licea.

“Hay otras compañías internacionales que trabajan también con anticuerpos de tiburón y se han acercado a nosotros para hacer alguna alianza estratégica o tratar de fusionar su empresa con algunas de las empresas a las que hemos transferido tecnología y eso es satisfactorio. Incluso se ha llegado a presentar el caso de alguien que ha dicho que hemos infringido sus patentes pero se ha demostrado con análisis detallados que eso no es real y nos ha demostrado que vamos por el camino correcto y que estamos haciendo trabajo muy serio”, agregó el investigador del CICESE.

El tiburón es considerado el mayor depredador de los mares. Sus ancestros dejaron registro en el planeta desde hace 350 millones de años, antes incluso que los dinosaurios. Debido a esto en su sangre hay una cantidad enorme de anticuerpos formados en su largo camino evolutivo. Esa ‘biblioteca de moléculas’ puede ser fuente se muchas soluciones biomédicas contra agentes infecciosos o degenerativos.

Entre las mismas aguas frías que albergan al tiburón cornudo, frente a las costas de Ensenada, habitan otros seres vivos con potencial para producir fármacos, como un caracol venenoso, que algunos comparan con un alacrán marino. Su nombre científico es Conus californicus, y sólo de él se pueden extraer 200 moléculas con potencial farmacológico.

“De cada una de ellas se puede desarrollar un nuevo fármaco”, explica el doctor Alexei Fedorovish Licea Navarro, biotecnólogo líder del proyecto. El caracol venenoso tiene sustancias tóxicas con un poder tal que son capaces de estimular que un paciente diabético vuelva a liberar insulina.

Con estas investigaciones, el CICESE coloca a México cerca de otros grupos de investigación del mundo que ya han comenzado a extraer medicamentos a partir de seres marinos y que están resolviendo problemas graves de salud pública.

Federico Graef Ziehl, quien fue el director general de CICESE que encabezó los convenios para la transferencia tecnológica consideró que estos son un ejemplos exitosos de lo que llamamos triple hélice: vinculación entre academia, gobierno e industria”.

Graef Ziehl sostuvo que éste proyecto cumple la misión esencial del centro: “generar conocimiento y tecnología que contribuya a la solución de los problemas universales, nacionales y regionales, realizando investigación básica y aplicada y formando recursos humanos a nivel posgrado en ciencias biológicas, físicas, de la información, del mar y de la tierra, dentro de un marco de responsabilidad, ética y liderazgo en beneficio de la sociedad”.

Hologramas 3D para mirar el cuerpo

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También en el norte de México, pero en la región central, la ciudad de Monterrey ha comenzado a sustituir algunas de sus chimeneas industriales por oficinas donde las computadoras son la principal herramienta. La empresa de origen mexicano Echopixel, nació ahí, pero su vigoroso crecimiento la ha llevado actualmente a Silicon Valley, California. Su medalla más reciente no la obtiene cualquiera: obtuvo la autorización del gobierno de Estados Unidos para comercializar su tecnología True3D, que es un sistema de software y hardware que permite a los médicos mirar y manipular hologramas en tercera dimensión o 3D con los órganos internos de sus pacientes.

La tecnología True3D une en un holograma tridimensional cientos de fotos que las tomografías tradicionales presentan como rebanadas separadas
CREDITO FOTO: Echopixel

El invento mexicano fue concebido por Sergio Aguirre, fundador y actual Director de Tecnología de la compañía, quien posteriormente recibió apoyo técnico, financiero y legal de la Fundación México Estados Unidos para la Ciencia (FUMEC), a través de su aceleradora de negocios TechBA. Cada holograma en 3D es individualizado porque se construye con las imágenes obtenidas en tomografías de cada persona que se va a diagnosticar.

La compañía fue fundada en Monterrey, Nuevo León, pero ahora ha mudado sus operaciones a Silicon Valley, California, con el apoyo de la Fundación México-Estados Unidos para la Ciencia (FUMEC). Posteriormente se hizo una convocatoria a inversionistas para estimular el crecimiento del proyecto. Actualmente Echopixel es una empresa con capital binacional México-Estados Unidos, y en ella trabajan especialistas en desarrollo de software de los dos países.

La autorización para poder comercializar el producto en Estados Unidos fue emitida por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés). El permiso detalla que la tecnología True3D se puede ofrecer como “herramienta de diagnóstico y planeación de cirugías”. El 4 de diciembre la compañía de tecnología HP informó que trabajará con Echopixel para ofrecer su tecnología a hospitales, universidades y médicos en Estados Unidos.

“Nuestra tecnología facilita el trabajo del médico. Actualmente se le entrega al cirujano un conjunto de entre 500 y mil imágenes planas o cortes de un órgano y luego el doctor debe reconstruir esas imágenes en la mente para detectar un tumor o mirar alguna anomalía. Nuestro sistema toma todas esas imágenes y las despliega como un órgano completo”, explicó a Mi Patente el maestro Sergio Aguirre, autor de la idea y Director de Tecnología de Echopixel.

 

Autopartes de alta resistencia

FOTO 3Inferno Exotic Car

El automóvil Inferno, que se comercializa en ferias internacionales de autos exóticos, ya usa la espuma metálica creada en la Universidad de Morelos
CREDITO FOTO : Inferno Exotic Car

En el centro de la República hay una pequeña sierra que separa a la Ciudad de México de Cuernavaca. En la orilla sur de ese bosque de pinos y encinos está la Ciudad Universitaria de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), donde un grupo de científicos inventó, patentó y comenzó la transferencia industrial de una nueva aleación metálica de Zinc-Aluminio-Plata que sirve para fabricar un nuevo material al que ha llamado metal foam. Éste absorbe mejor los golpes debido a que tiene superplasticidad y capacidad de modificar su tamaño hasta 100 veces por estiramiento o presión debido a que es poroso.

El metal foam es duro, ligero y tiene otras propiedades térmicas y mecánicas, por lo que ya se usó en la fabricación de autopartes del prototipo de automóvil mexicano Inferno. El material fue concebido por el profesor investigador Saíd Robles Casolco, de la UAEM. El automóvil deportivo mexicano llamado ‘Inferno’ ya cuenta con dos prototipos armados y presentados públicamente en septiembre de 2015.

Inferno, capaz de alcanzar una velocidad de 395 kilómetros por hora, pesa mil 500 kilogramos y fue fabricado por la empresa LTH Hot Spot en la que se aliaron empresarios, ingenieros y científicos mexicanos.

La espuma metálica y las láminas con las que fue construido el auto fueron inventadas y patentadas por el Doctor Saíd Robles Casolco, profesor e investigador del Centro de Investigación en Ingeniería y Ciencias Aplicadas (CIICAp), de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM). Este material ya cuenta con el registro legal para su comercialización y sus creadores buscan actualmente inversionistas a los que otorgarán licencias para que la nueva aleación metálica sea usada por fabricantes de autopartes y así seguir financiado la investigación.

También conocida como Metal foam, la espuma es sólo uno de los tres productos que hasta ahora se pueden fabricar con una aleación que también inventó y patentó Robles Casolco, llamada Zinag. En ella unió tres materiales abundantes y poco valorados en México: Zinc, Aluminio y Plata. Con ella se pueden fabricar, además de la espuma, láminas para carrocería y también materiales biomédicos como los famosos clavos inoxidables para reparar fracturas de huesos.

“El sentido que tiene nuestra participación en la construcción del auto Inferno es mostrar el tipo de ingeniería que ya se hace en México”, dijo a Mi Patente el doctor Robles, quien adquirió su formación académica en la UAEM, UNAM, Universidad Complutense y la Universidad de California en Riverside.

Robles Casolco, quien también laboró en el Campus Puebla del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) dice que el desarrollo de la espuma metálica le tomó más de cuatro años de trabajo y posteriormente debió invertir otros tres años en el registro y obtención de patentes.

Agrega que, a pesar de la dificultad, está convencido que ese proyecto es la semilla para un círculo virtuoso que puede ayudar mucho a que las universidades crezcan y sean autosuficientes financieramente: patentar y comercializar sus inventos.

“Por ejemplo, en el caso de nuestra aleación metálica, sus características permitirían que se formen muchas pequeñas empresas que sean proveedoras de autopartes para la industria automotriz o que desarrollen otras aplicaciones porque los materiales que necesitan (Zinc, Aluminio y Plata) son de fácil acceso en México, su uso no requiere un permiso especial ni son de uso restringido. Se pueden generar empleos, ingresos y se volvería a dar valor a esos materiales que han sido abandonados”, indicó.

“Deseamos que este sea un paso para que el desarrollo tecnológico tenga más impulso en las universidades. Yo laboro en la UAEM porque es la universidad que me dio la oportunidad de estudiar una carrera y además este estado me impulsó a tener crecimiento con becas nacionales y extranjeras. Esa es una de las razones por las que creo que debo regresarle algo a las universidades públicas, para que las nuevas generaciones tengan las oportunidades que yo tuve. Para que vean que la investigación en México puede ser tan puntera como en otros países” añadió el inventor de nuevos materiales y procesos.

Contra fraudes en gasolineras

FOTO 4 Zenzzer para evitar fraude en gasolineras

El dispositivo y app Zenzzer contra fraudes en gasolineras se financia a través de Fondeadora y ya está a la venta en varias ciudades de México
CREDITO FOTO 4: Zenzzer

Pocos saben que la belleza arquitectónica de Mérida, en el sureste del país, compite con su atractivo para las empresas de Tecnologías de la Información. La Secretaría de Economía considera a esa capital estatal como el segundo polo más activo de generación de software mexicano, poco detrás de Guadalajara.

Ahí, tres jóvenes universitarios de Yucatán crearon, patentaron, iniciaron la producción y están a punto de poner a la venta un dispositivo electrónico de fácil instalación para medir cuántos litros de gasolina entran a un automóvil cuando carga en una gasolinera y así evitar fraudes. El dispositivo informa el volumen de combustible recibido a través de una aplicación que se descarga en teléfono celular y que también fue diseñada por estos jóvenes.

Los emprendedores que concibieron y pusieron en marcha este proyecto son dos estudiantes de ingeniería de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), Pedro Silvente Rocha y Gustavo Sánchez Morales, y un estudiante de mercadotecnia de la Universidad Mesoamericana de San Agustín, Randy Cruz González, quien es el Director Ejecutivo de la empresa que formaron y que lleva por nombre Zenzzer.

El sistema completo incluye el dispositivo electrónico que se conecta a la computadora de viaje que tienen todos los automóviles construidos después de 1996. Éste se acopla en el Puerto OBD2 y manda información al programa de cómputo o app que se descarga gratuitamente en los teléfonos móviles. El costo del equipo será menor a 50 dólares, según sus creadores.

El invento para evitar fraudes en gasolineras está diseñado para que su uso sea accesible para usuarios de cualquier edad. El primer paso es conectar el dispositivo a la computadora de viaje del carro a través de una entrada o puerto que tienen todos los automóviles construidos después de 1996 y que se llama Puerto OBD2 u OBDII. Ese puerto se localiza debajo del tablero en la mayoría de los autos.

El segundo paso importante es descargar gratuitamente en el teléfono celular del conductor el programa de cómputo, aplicación o App que recibe la información del dispositivo que se acaba de conectar en el auto. Esta App se puede descargar, sin costo, desde las tiendas virtuales Play Store o Apple Store. Una vez que se ha descargado el programa se ponen en contacto el dispositivo electrónico y el teléfono encendiendo el sistema Bluetooth que tienen todos los teléfonos inteligentes o smarthphone.

La edición Beta de la app Zenzzer estará disponible primero en Mérida, Querétaro, Guadalajara y Monterrey, explicó en entrevista con Mi Patente el Director Ejecutivo de la empresa y co fundador, Randy Cruz González. Él, junto con sus dos socios, los ingenieros Pedro Silvente Rocha y Gustavo Sánchez Morales, han combinado las matemáticas, electrónica, programación y mercadotecnia para atender una de las demandas más claras de los automovilistas mexicanos: evitar ser defraudados por gasolineras.

“Ya tenemos el dispositivo electrónico que se conecta a la computadora de viaje del automóvil y obtiene información del sensor volumétrico. Nosotros hicimos una innovación que fue un sistema para calibrar tanques y ahora podemos dar certeza de cuántos litros entran porque antes sólo se informaba el porcentaje del tanque que estaba lleno. Ahora, con ayuda de un algoritmo matemático, podemos medir mililitros en tiempo real”, indicó este joven experto en mercadotecnia.

“Vamos a tener varios canales para que los interesados puedan adquirir esto. Primero va a ser a través de la página de internet https://fondeadora.com. Ahí la gente va a poder pedir el dispositivo y se lo vamos a mandar, al mismo tiempo que nos ayudará a alcanzar una meta de financiamiento que tenemos marcada. Un segundo canal de distribución va a ser mediante convenios con compañías que tienen flotillas de autos, y la tercera vía va a ser en algunos lugares de Mérida. Todo esto en nuestra etapa de venta Beta”, añadió Cruz González.

La “economía naranja” tiene como uno de sus músculos más importantes a estas empresas nacidas de ideas e inventos. De acuerdo con cálculos del Banco Interamericano de Desarrollo, las empresas que pueden ser consideradas como parte de la economía naranja habrían generado ventas por 646 mil millones de dólares en 2011, lo que es superior al gasto mundial en armamento. Comprender y adaptarse a la economía naranja puede ser una gran idea para México, pues como dijo el novelista francés Honorato de Balzac, “No hay nada más poderoso que una idea a la que le ha llegado su momento”.

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